Al dar ritmo el espacio del sostén, al tejer el tiempo en la materia coloreada, el artista supera la antinomia entre la pràctica de una pintura abstracta y la conceptión de bosquejos figurativos. Ponce crea un universo de formas, a los colores brillantes, en ingravidez en su formato. El artista esquematiza los paisajes en torno a extensas amplitudes de aire, de arena, de agua, con una aspereza sobriamente mantenida. Sus aceites lisos, netos, precisos, parecen penetrar al misterio que contiene el microcosmo así como el macrocosmo, éste mismo de la creación del Ser a partir de la nada. Ponce tiene al control del espacio, las formas se levantan, se interpenetran en un juego rítmico que se impone a uno como un elemento fundamental. Las perpestivas descienden y oscilan. Todo voltea; el equilibro nace del contravuelco sabiamente ajustado para los esponsales de la composición. Un mundo surge, lleno de incertidumbres, de las figuras a mitad eludidas, cuyas deformaciones son las consecuencias de extrañas metáforas. El artista prosigue el camino liberatorio que es la pintura, donde alternan el dolor de la investigación y la felicidad de la revelación.
(Robert GARCIA dicho "Poulet de Gruissan")
Les deseo mucho placer durante su visita en este sitio.